martes, 29 de agosto de 2017

El coeficiente Emocional

El coeficiente emocional




Desde la perspectiva de la inteligencia emocional, se ha planteado el indicador del coeficiente emocional para referirse a las destrezas sociales que nos permiten afrontar con éxito las situaciones de la vida cotidiana. A diferencia del coeficiente intelectual, el coeficiente emocional no está condicionado genéticamente y se puede aprender. López, Gonzáles (2004).

López, Gonzáles (2004).Las habilidades emocionales, como todas las habilidades, requieren de experiencia y práctica para su fortalecimiento. Sin embargo, no todo el mundo tiene el empeño suficiente para salir adelante en esta tarea. Las personas que tienen un coeficiente emocional bajo están predispuestas a dejarse dominar por las situaciones de conflicto. En términos generales, se caracterizan así:

  • No tienen la capacidad de manejar sus propios estados emocionales. Por ejemplo, cuando son agredidas se dejan contagiar por los estados de rabia y, por tanto, la única salida que encuentran es la confrontación.
  • Actúan motivada exclusivamente por la emoción y no tienen la capacidad de reflexionar sobre las posibles alternativas de comportamiento.
  • Están predispuestas a dejarse atrapar por la influencia negativa de la presión de grupo, por los mensajes y los modelos más publicitados, sin utilizar la habilidad para reflexionar sobre las características de tal influencia.
  • Son inconsistentes en el manejo de sus mensajes y se contradicen así mismas fácilmente. Les cuesta trabajo diferenciar su propia emotividad de su interlocutor y, por tanto desarrollan sus propias emociones a partir de la actitud de los demás o son incapaces de entender el tono emocional de los potros.
  • En las relaciones interpersonales, tienden a manejar patrones inadecuados, caracterizados por el abuso, la dependencia y la manipulación.
  • Son incapaces de posponer la satisfacción de sus impulsos, lo que le permite luchar por objetivos a largo plazo.
  • La inestabilidad de su posición las deja a merced de las presiones que implica el diario vivir.

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